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La diferencia entre biodegradable, compostable y de base biológica

En los sectores sostenibles, los términos como biodegradable o compostable se emplean con mucha frecuencia. Y, a menudo, se utilizan erróneamente como si fuesen sinónimos. Entonces, ¿qué diferencias hay entre ellos? Aquí te presentamos una breve definición de estas palabras, que suenan parecidas, aunque no lo son.

¿Qué significa «biodegradable»?

Un producto se considera biodegradable si puede descomponerse en dióxido de carbono, agua y biomasa por medio de procesos biológicos, tales como la actividad de microorganismos o enzimas. A este respecto, lo principal es que el producto se descomponga en las moléculas básicas CO2 y H2O. Si esto no sucede, podrían permanecer pequeñas partículas en el medio ambiente, con el potencial de ocasionar grandes daños. Lo importante es que «biodegradable» no es lo mismo que «compostable», ya que ha de tenerse en cuenta el tiempo que un producto tarda en descomponerse. Por ejemplo, si bien un producto que tarde 100 años en descomponerse en sus moléculas básicas sería biodegradable, solo sería compostable si el proceso pudiese acelerarse a 90 días en las condiciones adecuadas. Por este motivo, los productos hechos de materiales biodegradables deben tirarse al contenedor amarillo.

¿Y qué significa «compostable»?

Un producto solo es compostable si puede descomponerse en dióxido de carbono, agua y una fracción de la masa original (10 %) en condiciones determinadas y en un período de tiempo fijo sin que queden residuos tóxicos en el entorno. Este proceso de descomposición debe tener lugar únicamente con la ayuda de microorganismos o enzimas. En las plantas de compostaje industriales, este proceso se lleva a cabo más rápidamente que en un compost en el jardín. Esto se debe fundamentalmente a la temperatura en estas, que es de alrededor de 60 °C; en estas plantas industriales, un producto compostable debería haberse metabolizado en un plazo de tres meses. Por su parte, los productos que necesitan los 90 días completos para descomponerse suponen un problema. ¿Por qué? Porque a menudo, los ciclos de compostaje en estas plantas son considerablemente más cortos, de modo que las sustancias no pueden transformarse completamente. En el compost de jardín, por el contrario, la temperatura es de alrededor de 30 °C, dependiendo la estación; aquí, el proceso de compostaje natural puede durar hasta un año. En la UE, existe un procedimiento estándar (EN 13432) al que las empresas con productos correspondientes pueden comprometerse de manera voluntaria. En nuestro artículo sobre la  norma EN 13432 , te explicamos qué requisitos debe cumplir un producto para ser considerado compostable segun dicha norma.

¿Qué significa «de base biológica»?

Las sustancias de base biológica se producen a partir de biomasa, como caña de azúcar o almidón de maíz. Sin embargo, estas sustancias no tienen que estar compuestas de biomasa al 100 % para ser consideradas de base biológica, como podría pensarse. Solo tienen que contener al menos un 40 % de biomasa, como indica la denominación «a base de biomasa».

En la práctica, a menudo se utilizan compuestos para unir los distintos componentes. También se emplea un compuesto de base biológica hecho de fibras de madera y bioplásticos. Este  «biocompuesto»  no contiene petróleo y está libre de BPA y melamina; el material es resistente a temperaturas de hasta 70 °C y puede lavarse en el lavavajillas. Como hemos visto, muchos compuestos de base biológica no son biodegradables ni compostables debido a su contenido en bioplásticos. Sin embargo, sí pueden considerarse sostenibles, ya que se evita el uso de plástico convencional (a base de petróleo) y los productos son reutilizados.