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El vidrio, un milagro del reciclaje

Está claro lo que es el vidrio... ¿o quizá no? Aunque en el día a día solo utilizamos una palabra para referirnos al vidrio, hay tipos muy diferentes entre sí, que se distinguen por su composición química. El vidrio de silicato sodocálcico, el vidrio de borosilicato y el vidrio de cristal son tres de las variedades más importantes que utilizamos con regularidad. Aquí puedes leer qué tipo de vidrio es el más adecuado para cada uso y por qué el vidrio es un auténtico milagro del reciclaje.

Vidrio de silicato sodocálcico

Es el tipo de vidrio que más se fabrica y lo encontramos principalmente en forma de vidrio para ventanas, botellas y tarros de comida. La composición de aprox. 71 - 75 % de arena, 12 - 16 % de óxido de sodio y 10 - 15 % de cal crea una superficie especialmente suave y libre de poros, translúcida y fácil de limpiar. El único inconveniente de este tipo de vidrio es su comportamiento térmico: si se introducen líquidos calientes demasiado rápido, el vidrio se expande y puede romperse.

Vidrio de borosilicato

Para obtener un vidrio especialmente resistente y duradero, la proporción de cal y óxido de sodio se reduce a un total de 4-8 % y en su lugar se añade un 13 % de trióxido de boro y un 2-7 % de óxido de aluminio. Al añadir estas sustancias, se consigue que el vidrio sea especialmente resistente a los efectos químicos y a las grandes fluctuaciones térmicas. Debido a ello, este vidrio se emplea a menudo en la industria, los laboratorios, las farmacias o como vidrio para lámparas. Sin embargo, también hay objetos del día a día que se fabrican con este material duradero, tales como bandejas y moldes para hornear, pajitas para bebidas calientes o tazas de cristal.

Vidrio de cristal

El nombre de este material puede ser un tanto confuso. Y es que, desde un punto de vista puramente físico, este vidrio no es cristalino. El nombre de este material se debe a su similitud con cristales como el cuarzo, causado por las refracciones y efectos de color debidos a los óxidos o iones metálicos que se añaden (13 - 15 %). Se utiliza principalmente en vasos, jarrones, cuencos o elementos decorativos.

Propiedades especiales del vidrio

  • Muchos tipos de vidrio son reciclables
  • Es sostenible
  • No interacciona con las sustancias del contenido
  • Tiene un sabor neutro
  • Es reutilizable

Es totalmente transparente (buena alternativa al plástico)e

El vidrio se ha convertido en una parte indispensable de la industria de los envases, sobre todo porque no presenta prácticamente ninguna interacción con el contenido de los envases. De esta forma, el sabor se conserva durante mucho tiempo. Ecobiopack también comercializa diferentes productos de embalaje hechos de vidrio. Algunos ejemplos de esto son botellas para zumo de vidrio de silicato sodocálcico o pajitas de vidrio de borosilicato, adecuadas para bebidas frías y calientes, respectivamente.

¿Por qué el vidrio es tan sostenible?

El vidrio es muy sostenible dado que la mayoría de variedades son reciclables. Y no solo por eso: pueden pasar por el ciclo de reciclaje tantas veces como se desee sin perder masa bruta. En particular, esto permite utilizar menos arena, un recurso cada vez más valioso debido a su uso intensivo en la construcción. Una vez fabricadas, las botellas de vidrio pueden lavarse, fundirse y transformarse en nuevos productos de vidrio. Además, al añadir residuos de vidrio, también es posible reducir el punto de fusión de las materias primas en la producción de vidrio, lo que protege el medio ambiente gracias al menor consumo de energía.

¿Cómo se desecha el vidrio de manera respetuosa con el medio ambiente?

Para contribuir con el proceso de reciclaje, es importante separar correctamente los distintos tipos de vidrio. Sin embargo, no todo el vidrio puede depositarse en el contenedor. El vidrio de borosilicato, por ejemplo, no puede reciclarse debido a su alto grado de fusión, ya que al fundir los residuos de vidrio no se alcanzan las altas temperaturas necesarias. Sin embargo, este tipo de vidrio es inastillable y apto para el lavavajillas, por lo que las pajitas de vidrio tienen una vida útil mucho mayor que las de plástico. Así, aunque el vidrio no siempre sea reciclable, es mucho más sostenible que las soluciones de plástico desechables. Nuestra conclusión es que el vaso de la sostenibilidad, por tanto, está medio lleno y no medio vacío.