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Bioplástico / PLA

El término bioplástico se compone de las dos palabras biológico y plástico. Para muchas personas, estos son dos términos contradictorios. Sin embargo, el plástico sí puede ser biológico. No obstante, el término no está suficientemente protegido, por lo que existen diferentes definiciones.

¿Qué es el bioplástico y para qué se utiliza?

Para algunos, los bioplásticos son plásticos que se producen a partir de materias primas renovables. Para otros, son todos los plásticos (incluidos los derivados del petróleo) biodegradables. Nuestros bioplásticos son ambas cosas: están hechos de materias primas renovables y son biodegradables. La mayoría de nuestros productos de plástico se fabrican con el bioplástico ácido poliláctico (PLA), que se elabora a base de almidón vegetal. Solo nuestras bolsas para la compra están fabricadas con Mater-Bi®, que contiene almidón y aceite vegetal (¡sin aceite de palma!).

Los bioplásticos se utilizan como alternativas más ecológicas a los plásticos derivados del petróleo, como el PP (polipropileno) y el PS (poliestireno). Poseen propiedades comparables: son transparentes y pueden transformarse fácilmente en diversos objetos, como vasos o bandejas. También aquí se encuentra su mercado más importante: la industria del envasado, sobre todo de alimentos. La razón es que, a diferencia del plástico convencional, los plásticos biológicos pueden eliminarse junto con los residuos de alimentos. El marco legal para la eliminación de residuos está regulado, entre otros, por la Ley de envases (VerpackG) y el Reglamento de desechos biológicos (BioAbfV).

En la actualidad, solo el 0,05 % de la producción industrial de almidón se utiliza para plásticos de origen biológico. Esto significa que hasta ahora solo se sustituye una pequeña parte de los plásticos convencionales. No obstante, según varios estudios (como "Global Bioplastic Market Forecast to 2020", 2016 y "Estudio de mercado de bioplásticos" de Ceresana, 2014), los bioplásticos tienen un gran potencial de mercado y de recimiento, ya que los avances en técnicas de producción y el aumento de la capacidad eleva su competitividad frente a los plásticos derivados del petróleo. Se espera que la proporción de bioplásticos siga aumentando en los próximos años y sustituya a los viejos plásticos.

Del almidón vegetal a los vasos hechos con bioplástico

Todas las plantas realizan la fotosíntesis y convierten el CO2 y el agua absorbidos en glucosa y oxígeno con la ayuda de la luz solar. El azúcar no necesario se almacena en forma de almidón. Precisamente este almidón vegetal es importante para nosotros, porque constituye la materia prima base para la producción de bioplásticos.

Solo las plantas cultivadas industrialmente (por ejemplo, el maíz) que no son aptas para el consumo se utilizan como base de nuestros productos de PLA. A continuación, explicamos por pasos cómo se fabrican vasos y bandejas de PLA ecológicos a partir de almidón vegetal.

Etapas de producción de los productos de bioplástico

  1. El almidón de la planta se fermenta en ácido láctico con la ayuda de bacterias del ácido láctico y luego se convierte en polímeros de carbono de cadena larga –ácido poliláctico– por polimerización.
  2. A partir del ácido poliláctico (PLA) se forman pequeños gránulos de plástico que pueden utilizarse para dar forma a cualquier objeto. En nuestro caso, los gránulos se convierten en una lámina bioplástica. La lámina pasa por varias máquinas y se transforma en vasos y bandejas con la ayuda de moldes, punzones y calor.
  3. ¡Listo! Los vasos y las bandejas de PLA de ecobiopack están listos para ser transportados hasta tu empresa y están deseando ser utilizados.

Propiedades especiales de bioplásticos

  • Alta resistencia
  • Sin BPA ni otras sustancias nocivas
  • A base de almidón vegetal
  • Son totalmente biodegradables según la norma EN 13432
  • Termoplasticidad, por lo que puede dársele la forma del objeto deseado

Sostenibilidad: cuidado de materias primas no renovables

Los bioplásticos están hechos de una materia prima renovable de origen vegetal (por ejemplo, el maíz) y contribuyen así a conservar materias primas no renovables, como el petróleo. Las plantas cultivadas para la producción de almidón no son aptas para el consumo humano, sino que se cultivan específicamente para su uso industrial. Por otra parte, solo el 0,05 % de la producción industrial de almidón se utiliza para plásticos de origen biológico. Por lo tanto, el cultivo no influye en la situación de abastecimiento de personas y animales. Por supuesto, las plantas utilizadas para los bioplásticos también requieren tierras de cultivo. En Europa y EE. UU. se cultivan apenas 1500 hectáreas de plantas de maíz cultivadas de forma sostenible para su transformación en PLA. En comparación, solo el estado federado alemán de Mecklemburgo-Pomerania Occidental cuenta con 1,36 millones de hectáreas de terreno agrícola. Si la proporción de bioplásticos sigue aumentando, se necesitarán, por supuesto, mayores superficies de cultivo. Por ello es importante que otros residuos agrícolas, como la celulosa de paja de maíz o del mijo, se usen también para la producción de almidón en el futuro.

Ventaja frente a los plásticos convencionales

Según investigaciones de nuestros proveedores, los bioplásticos como el ácido poliláctico (PLA) también tienen una ventaja sobre los plásticos convencionales en términos de producción. A diferencia de los plásticos derivados del petróleo, como el PS y el PET, la producción de ácido poliláctico (PLA) provoca cerca de un 60 % menos de emisiones de CO2 y también consume un 50 % menos de energía no renovable.

Según el método "cradle to cradle", el PLA también presenta ventajas en cuanto al efecto de los gases de efecto invernadero y la conservación de los recursos, así como resultados positivos para el impacto medioambiental. No obstante, cabe señalar que los estudios pueden variar debido a los distintos factores de cálculo del impacto medioambiental global.

Plásticos de corta duración frente a los de larga duración

El ácido poliláctico (PLA) es un bioplástico biodegradable y compostable. El PLA, certificado según la norma EN 13432, se descompone al menos en un 90 % en 90 días en una planta de compostaje industrial. La descomposición en el exterior suele ser más larga debido a diversos factores. Tras su descomposición, no quedan residuos tóxicos como compuestos de hidrocarburos de cloro o sustancias inorgánicas, salvo las sustancias orgánicas básicas. En cambio, la descomposición del plástico derivado del petróleo puede durar siglos o milenios. Aun así, quedan micropartículas diminutas, posiblemente tóxicas, que son consumidas por los animales y, por tanto, también en parte por nosotros. En el mar, las micropartículas de plástico absorben incluso las toxinas del agua. También en tierra, el plástico puede liberar sustancias tóxicas y perjudicar la fertilidad del suelo. Por ello, es importante sustituir los productos de plástico que sobreviven a nosotros por productos bioplásticos de corta duración.